PINTANDO CON LOS PIES
De mis andanzas podría contar proezas y hazañas, de mi vivir alegrías supremas o depresiones estancadas en olvidos.
Como lienzo he tomado mi propia vida, como modelos las personas, como escenarios cada lugar que visito y como pinceles mi pies.
He viajado por parajes sórdidos, he atravesado con las manos el mar separándolo como Moisés, surqué los cielos con alas de Prometeo, he hablado con maestría como Darío, compartido la mesa con Shakespeare, Kant, Marx, Manson, y el vendedor de franelas de la esquina.
Me he sentado a cortar margaritas junto a Minos o incluso he hablado de juegos con Virgilio que plácido ha departido con Poe y sus cuervos. Todos ellos han quedado mudos ante la maestría del zapatero que sin aires de grandeza nos ha contado lo arduo e importante de su oficio, nos ha hablado de los sueños de su prole, y del placer que le da saber que tiene gente en casa que espera su retorno.
Frente a teatros estériles he actuado mis obras, mientras sentado en una gélida banca plasmo mis emociones con lápiz en hojas, he robado a cronos su tiempo para entregarlo a hombres sin ilusión, me atreví a tomar fuego de Dios para encender los infiernos y hacerlos un lugar aún más cálido para sus habitantes.
Con una lira en las manos me encontré instruido por Orfeo mientras contemplaba un juego de Quidditch asistido por Dementores. Caminé por calles solitarias entre tumultos mentales, bebí café al lado de Irlandeses mientras hablaban maravillas de Francia.
Danzando me encontraba entre faunos y ninfas, perdiéndome en ciberespacios con personajes animados, he estado componiendo coplas con los animaniacs para cantarlas de manera profana en las iglesias, mezquitas o templos. Volé cual superman hasta toparme con mutantes de garras inmensas y ojos incandescentes.
Me topè incluso con un sueño inesperado vestido de rojo como el amor eterno, lo tomé entre mis brazos y calmé su frío con mi corazón de fuego, hice al sueño mío y me volví el suyo, lo he vivido cada momento como si fuese el primero, felíz, contento.
Mi cuadro sigue inconcluso, mis pinceles continúan inquietos, sabe el eterno cuando será que el lienzo no alcance para agregarle mas elementos a mi composición, sin embargo Dalí y DaVinci me asisten e incitan a aprender del zapatero que cubre y cuida mis propios pies, mis pinceles y del amor que agranda mi lienzo volviéndolo cada vez mas grande, inmenso. . .
atte: Serchito POEta Panda
(TAJ, EEADMV,EEAQSHE,TAMCHP)