El trabajo en la vida del hombre

Como un día cualquiera en este último mes me tocó abordar un Uber saliendo de mi “segundo trabajo” para ir a casa, día con día lo he hecho, esperado en el mismo lugar, haciéndome el tonto para que el chofer se acerque a donde abordaré y tenga que caminar lo menos posible, es viernes así que mi cuerpo está cansado, mis ánimos abatidos soportando el estrés que conlleva tener buena cara con básicamente todos aunque por dentro quieras mandar al demonio a más de la mitad. Esperé pacientemente bajo un cielo nublado a la sombra de un edificio considerablemente grande de apariencia estoica, por fin visualice un Nissan Versa en su versión más cara aproximarse ostentando la placa que la aplicación indicó.

Abordé y como acostumbro saludé con familiaridad al taxista a pesar de solo conocer su nombre por la credencial que despliega la aplicación al pedir  el servicio. El chofer sonrió e inmediatamente me saludó con la misma familiaridad que un tío bonachón saludara a un sobrino que quiere pero que no ve desde hace tiempo, ante un gesto tan amable mi primera reacción fue tomar una posición defensiva pues, como saben quienes me conocen, odio que choferes o taxistas vayan parloteando hablando de sus teorías de conspiración Gubernamentales y deportivas que tratan de explicar el por qué “estamos como estamos”.  Sin embargo algo cambió mi postura, el señor amablemente preguntó: – como te fue?, ya a descansar? – y en ese momento ganó mi simpatía, pues sabido es que solo las personas sensibles a uno le preguntan eso con toda la intención de escuchar y no solo por compromiso, en este caso se sentía tan honesto que no dude en contestarle: – ya, al fin se acabó la semana y creo que mañana no necesito trabajar, me fue muy bien gracias, a usted qué tal?- vi en el retrovisor sus ojos sorprendidos mirándome fijamente como si tratara de reconocerme, dudo si ya hemos viajado juntos pero al parecer el también dudaba.

El trayecto tardó unos 25 minutos en ser completado durante los cuales hablamos sin cesar de cómo habíamos encontrado el gusto y la fuerza para el trabajo, me contó que es producto de un matrimonio separado, que desde muy pequeño tuvo que trabajar para pagar sus cosas, de cómo ascendió desde la primaria a la universidad estudiando y trabajando a la vez. Le conté como ha habido veces en que no tuve dinero para comer siendo que desde pequeño nada me faltó al lado de mis padres y hermanos, de cómo desde hace 5 años me juré a mí mismo no ser una carga para nadie y, por el contrario ser un apoyo, un agente de cambio y benéfico para mis seres queridos. Nos reímos mucho, le escuche como escuchaba a mi padre hablar de sus trabajos, de cómo el trato con las personas te hace grande, de la virtud que se desarrolla aprendiendo a escuchar, de cómo no es necesario alzar la voz cuando tienes palabras verdaderas y la razón está de tu lado.

El tópico de la plática fue el trabajo y su influencia en la vida de las personas, hablamos de cómo hasta que no tienes algo que lograr no aprendes a luchar por ello, de cómo se requiere de mucho valor para levantarse cada día a trabajar, de cómo el hombre trabajador sin importar su origen, es capaz de transformar su destino en lago muy parecido a sus sueños. Llegamos a la conclusión de que quien no sirve para trabajar difícilmente estará contento pues siempre querrá mas sin saber lo que cuesta ganarlo, tendrá entonces poca satisfacción y efímeras emociones al respecto.

Respeto y admiro a quienes sin importar sus circunstancias son capaces de seguir adelante, a quienes con el anima destrozada son capaces de erguirse ante las dificultades, crecer y sobrepasarlas sabiendo que al final de ellas posiblement este su último aliento, esas personas son quienes valen la pena, quienes luchan sin quejarse, quienes no cejan en su empeño por lograr sus sueños luchando contra el enemigo más grande, sus propias limitaciones. Así es que el trabajo en la vida del hombre garantiza un porcentaje alto de felicidad, el esfuerzo hace noble al más soberbio y la humildad hace grande a cualquier persona, esta última solo se alcanza acrisolando el espíritu y cuerpo a base del trabajo, lo más importante, el secreto más grande de todo es que no hay atajos. Hasta el camino más corto trae consigo una carga enorme que soportar.

El Sercho.

3 años

Una mañana hace 3 años el 21 de julio comencé a morir… 

…no es un secreto que nunca fui fan de este limitado mundo desde pequeño, pero alguien me ató a él, me hizo amarle, dio muchos años de su vida, sus fuerzas, enojos, anhelos y horas de sueño en pos de que mi familia estuviera feliz, la he conocido desde siempre, estoy seguro que antes de esta vida ya habíamos paseado de la mano porque la textura de su palma me es tan familiar como mi piel misma, llevo su tacto grabado en mi piel como la caricia más tierna o el tatuaje con mayor permanencia que jamás se haya conocido. Desde que recuerdo he estado a punto de morir por muchas circunstancias, no es algo nuevo sentir el frío mortal en mi alma ni ver cómo se oscurece mi visión como si jamás fuera a ver la luz otra vez, sin embargo en cada una de las veces ha estado su voz diciendo mi nombre, recordándome que amo a este mundo porque eso es como amarla a ella y entonces regreso, me maravillo día a día del amanecer, saboreado cada gota de rocío y le sonrio al viento porque sé que a donde ella está cada una de mis sonrisas y plegarias le son entregadas entre aromas de las flores terrenales que por la mañana le saludan, igual que ella saludaba todo.

Hace 3 años mi vida perdió el sentido, mis metas se desvanecieron, la parte más sensible de mi alma se fue con ella, acompañándola a donde quiera que fuese porque así lo decidí, el calor más grande de mi corazón y el abrazo más fuerte de mis brazos la seguirían para que al partir yo la pudiera ir a encontrar… Hoy amo el mundo pero cada vez estoy más desapegado de el, pienso que quizás cuando los sonidos comiencen a cesar, cuando el frío mortal congele mi garganta  y la luz comience a desaparecer nuevamente, podría no volver y así ir en su búsqueda, porque en mi alma no hay dolor más grande que haberla perdido… Pesa cada vez más, mi tiempo ha de acabar cuando deba hacerlo de la forma que deba serlo, hasta entonces enjugaré mis lágrimas y bailare tango con ella en mis sueños, la tomare de la mano y volaremos juntos, navegaremos en barco los océanos fríos como cuando jugábamos en su cama a contarnos historias, cuando entre los dos inventábamos cuentos tan disparatados que solo el alma limpia como la suya y la inocencia de su hijo más pequeño podían crear.

Hace 3 años fue un día lluvioso, no hubo aves, fue un crepúsculo eterno cuando mi vida comenzó a acabar… 

El Sercho 

Amigo

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Sin duda la palabra más significativa y por tanto difícil de portar.

Cuantas veces les ha tocado llamar así o ser llamados de esa forma por alguien?, sin embargo hasta donde sabemos lo que esto significa y todo lo que conlleva ostentar este importante título en la vida de alguien. Hay tantos tipos de amigos como personas en el mundo, sin embargo hay ciertos “deberes” que todo amigo que se precie de serlo lleva acabo sin que le pese hacerlo porque “para eso están los amigos”.

No me refiero a prestarse dinero o a solapar infidelidades, porque esas cosas son a discreción del amigo en cuestión. Más bien me refiero por ejemplo a decirse la verdad aunque duela, porque muchas veces ni nuestros propios familiares nos lo dicen por temor a herirnos, con los amigos es diferente porque saben que la verdad es igual a nuestro bienestar, por eso aunque incomoda, no tienen empacho en decirla pues sobre todo saben que su título de amigo viene acompañado del perdón de a quién hirieron en aras de un bien mejor, saben que su amigo les perdonará.

Aquí viene el segundo deber, la compresión, los amigos no se enojan porque uno no puede estar todo el tiempo a su lado pues, al conocernos saben que todos tenemos cosas que hacer, compromisos que nos impiden básicamente vivir pegados. Un amigo entiende, es empático e incluso piensa por adelantado en esas posibilidades, por eso que cuando no podemos hacer algo que tiene que ver con él, no tiene broncas. Obviamente como amigos sabemos que hay excepciones importantes a las cuales solo podemos faltar por situaciones verdaderamente importantes y así llega el tercer deber, fidelidad.

Aunque suene egoísta un amigo sabe que no es así pues, aunque sea el arroz de todos los moles sabe que hay niveles de estima y que muchas veces su relación con los “enemigos” de su amigo puede resultar en dolores innecesarios para alguna de las partes, por ende es capaz de establecer una jerarquía de cariño y capaz de decidir si quiere conservar una amistad o cambiarse a la otra pues a veces tener ambas puede resultar en la pérdida de valiosas personas, así llega una importante prerrogativa del amigo y es la libertad de elegir.

-“Los amigos son nuestra segunda familia”- Este viejo dicho está rebosante de razón, un amigo se elige, aunque “el universo conspire” para poner a las personas en nuestro camino, nosotros elegimos si queremos que permanezcan en nuestras vidas y se conviertan en amigos o no, es una familia que a diferencia de la primera donde nuestros padres fueron el núcleo, podemos elegir y por tanto debemos ser cuidadosos con las elecciones que hacemos y ser lo suficientemente listos como para entender que así como nosotros, esas personas también son libres de elegir si somos dignos de ser llamados sus amigos.

Con base en todo lo que dije antes se establecen códigos entre amigos que dependen del tipo de personas y las circunstancias que hicieron que ese lazo afectivo tan fuerte se formara. La amistad como todo lo que vale la pena en este mundo, muta, pero bien nutrida es capaz de aguantar el embate de los años y problemas que puedan surgir.

Para cerrar este post les invito a conocer a la gente que pasa por sus vidas y una vez que sepan que los “deberes de amigos” son completados no duden en otorgar el valioso título solo a las personas que lo merzcan. Si no hay prospectos de amigos recuerden que nada aparece sin que lo busquemos y peor aún cuando queremos algo o alguien muy específico, los caminos son duros pero siempre valen la pena.

-He dicho-

Buena vibra!!

El Sercho

 

Hoy no es día inteligente

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Es curioso cómo los ánimos pueden cambiar en un parpadeo, recién me encontré dichoso porque pronto es mi cumpleaños y de pronto, un poco de la nada, todo el día se tornó extraño.

Ayer recuerdo estar lleno de sueños, me veía como frontman de una banda de rock, pintando cuadros al óleo, viviendo en un estudio lleno de obras de arte, escribiendo poesía y a ratos jugando mi amado Magic The Gathering. Hoy a al cabo del tiempo eso cambió para adaptarse a la cruel y complicada realidad del mundo adulto que vivo hoy, uno donde ya no toco, no pinto ni escribo más que en los blogs, donde apenas encuentro un rato para revisar mis tarjetas de Magic u ordenarlas y así ver cómo me pasa la vida lejos de esos anhelos que hinchaban mi pecho durante mi juventud.

Tengo casi 32 años, no soy del tipo fiestero, no me gusta andar posando lo que tengo, los viajes que he hecho, con quienes he andado y incluso cuantas copas aguanto antes de ponerme impertinente, siempre he sido un tipo que disfruta la compañía ajena, pero seamos honestos, soy excesivamente quisquilloso con la gente que me gusta tener al rededor, no soporto a las personas frívolas, malencaradas, agachonas o aprovechadas, por mi si no existieran seguro harían la vida más placentera.

Alguien me llamó hace pocos años hedonista, jamás me habían dicho así y caí en cuenta de que es verdad, amo los placeres, me gusta mi vida sin pelearme con nadie, sin hacer mucho desmadre para que la gente me note y mejor aún me encanta sumirme en mis pensamientos, ahí encuentro el consuelo que necesito cuando siento que el mundo me oprime, porque debo mencionar también que tengo un defecto enorme, por que pequeños tengo de sobra y es que me aburro de todo, de todos.

Hoy mis pensamientos son erráticos, mi mundo se siente distopico y sin embargo hay un silencio que me anuncia paz, como el preludio de un final que no entiendo pero que siento aproximarse a pasos agigantados, ¿será que guardarme las ganas de mandar al demonio todo está haciendo que “la olla express” esté al máximo de vapor?, ¿será acaso que me he avejentado tanto como para ya no ser capaz de disfrutar las pequeñas cosas de la vida que en una situación normal harían a mi corazón sentirse dichoso con lo que tiene…? como ha sido los últimos años, ¿o será acaso que me he vuelto un “hombre gris” más?, del montón, de aquellos cuya vida sólo aporta nutrientes al suelo y dinero al engranaje capitalista.

Vivo mi vida unos segundos a la vez, no se si hay un mañana e incluso no se si quiero que lo haya, me siento vacío. Esta sensación de nada no me asusta por que eso sería algo… habrá que desempolvar esas cuerdas, lienzos y buscar estímulos nuevos que reaviven la chispa que no siento, no hablo del amor porque ese es otro rubro, sin embargo no dejaré de lado el hecho de que un lado sin el otro no funciona, mi vida es una sucesión de contradicciones bastante nefasta pero así soy yo, todo lo divido y lo peso… cuando el equilibrio se rompe, es cosa de tiempo para que todo lo demás también lo haga.

Hoy no es día inteligente, está vacío, habrá que buscar cómo llenarlo… al menos el amor lo tengo y amo, con todo mi ser como siempre.

Ah si esta rola me recuerda mi mamá, no se hagan chaquetas mentales pensando cosas que no son…

– El Sercho –

Un Gran Dinosaurio

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Qué tal banda, este miércoles gracias a la recomendación de unos de mis hermanos que como yo, le encanta la animación y hacer monitos decidí ver Un Gran Dinosaurio, la última entrega de Disney y Pixar de este 2015, esa dupla está de miedo a mi parecer pues por lo regular siempre tienen algo interesante qué ofrecer en sus filmes, hasta en este.

Como tal la película es para niños, el uso de elementos cotidianos y cosas más tangibles hace que el mensaje llegue bien al público, aunque para los chavorucos criticones como yo, esto no es suficiente. Se comienza a tornar bastante cansado ver que el personaje más débil, menos talentoso y menos apto para todo termine siendo el héroe, a quien todos aplauden o quien termina mejor parado.

La tragedia que origina todo es idéntica a la que provoca el viaje de Simba en el Rey León, sólo que con agua, es muy marcada la intención de darle “su lugar” a la madre del protagonista, particularmente en la escena donde “ponen la huella” y le dan prioridad quienes ya la vieron sabrán a qué me refiero, a los que no, no les arruino con spoilers esta “sorpresa”, no estoy en desacuerdo con tratar de sensibilizar niños o “machos” con respecto a la figura materna pero podrían hacerlo menos forzado.

Los personajes están delimitados como en cada película desde hace muchas películas, creo al igual que con los iPhone, que no deberían sacar tantas películas tan seguido, probablemente si se tomaran más tiempo en sacarlas tendrían una mejor propuesta, mejor historia y quizás hasta escaparse de los clichés como el niño bobo que triunfa, el fortachón que abusa de los mas pequeños, la madre que cuestiona al padre por ser permisivo con los hijos, la hermana inteligente que aprovecha su intelecto para ahorrarse pasos, el papá rudo y el papá teto… los malos que siempre andan en bola y tienen una hembra molesta, un tipo medio loco, un líder inteligente “carismático” y proactivo.

Al final esta película con sus mensaje taaaan evidentes inicia con ritmo muy flojo pero mejora poco a poco, como tal es un excelente portafolios de animación para Pixar, ninguna película de animación hasta ahora ha tenido agua tan real e incluso paisajes tan perfectamente realizados, las texturas, iluminación y física de cada elemento son casi perfectas, si son fans, como yo, de la animación y diseño de personajes les recomiendo comprarse unas palomitas sumamente grandes para que les duren en lo que acaba y no sufran de tanto cliché cinematográfico.

Recomendada para niños de 10 para abajo y amantes de lo que dije anteriormente, por lo demás, no van a sufrir de no verla, la última palabra la tienen ustedes. Buena vibra!!

De los supuestos y cosas que no decimos

Tengo algo de tiempo sin escribir aquí así que ando un poco oxidado, veamos cómo se lee al final.

Recientemente estuve pensando a raíz de cierto incidente con unos conocidos que vivimos en un mundo de supuestos, todo mundo cree saber lo que va a pasar incluso antes de que suceda porque “se supone” que así debe ser, en las relaciones interpersonales no pasa diferente, de pronto la actitud de una persona hacia nosotros cambia de forma inesperada y nosotros “suponemos” cosas.

Que si ya se enojó con nosotros, que si le caigo mal, le hice algo seguramente, leyó algo en twitter que no le gustó, le quedó el saco de un comentario, no le di like en la foto, etc, etc. siendo que la mayoría de las veces nada pasa, realmente nos hacemos estos mal viajes con base en las posible soluciones pre-pensadas que tenemos a dicho cambio de actitud. Si no me creen pónganse a pensar en ello, siempre que suponemos el origen de un problema, de forma muy sutil tenemos bocetada ya una solución, no siempre la mejor, pero existe ahí un garabato de lo que pudo haber pasado e incluso de lo que vendrá en consecuencia.

Nos transcurre la vida suponiendo que nos van a dar un trabajo, que dejamos una buena impresión, que le caemos bien o mal a la gente, e incluso suponemos que aquello que surtía cierto efecto hace unos años aún lo hace, seamos sinceros, la vida muta a cada segundo y dificilmente lo notamos, pasan los años y de pronto PLOP! nos vamos de espaldas como Condorito al notar que no somos ni el boceto de lo que un día imaginamos, pero calma, no seamos tan duros con nosotros mismos, lo cierto es que en este mundo de supuestos nos convendría suponer que este ha sido nuestro destino y entonces quitarle un poco de importancia… o bien si somos más rudos podemos suponer que es sólo un escalón y que el futuro es brillante, cualquiera que nos funcione mejor al final será un supuesto.

Y es que suponer no es malo, le da una suerte de aleatoriedad a la vida, un poco de seguridad hasta cierto punto o vertigo dependiendo de cómo se mire. Algo que suele acompañar a cada supuesto es el silencio y los secretos, cosas que gracias a suponer que los demás conocen o infieren, no las hacemos públicas, cuando estos dos factores se juntan todo se vuelve un desorden, se acaban amistades, se rompen amores, se fracturan familias y otras tragedias titánicas que nos suelen acompañar en el día a día.

Esto simplemente es una realidad de la que nadie escapa pero que sin duda tiene como solución, en algunos casos, el preguntar. La duda expuesta suele acabar con los supuestos y otorga claridad a las partes involucradas. Intentemos suponer siempre a nuestro favor, puede perderse mucho pero en una de esas ganamos y sentimos que podemos predecir el futuro… y no menos importante, jamás nos quedemos con las dudas porque dan una angustia tan estúpida que no vale la pena cargar.

Ojos vacios

Como cada mañana desperté con el brío y empuje de ánimos nuevos, con las ansias del día que comienza cual ímpetu de infante, fulgurante, nuevo.

Las ansias crecieron, hubo fuego en mis manos, luego silencio, hubo gritos en mi corazón y gozo en mi pecho. Nada hubo con que hiciera eco a esos gritos de felicidad que deje escapar de mi pecho hinchado de amor, nada hubo y de pronto todo se tornó frío.

Caminé por el desolado pasillo contemplando los rastros del desinterés y la apatía, la cocina taciturna me esperaba con los brazos abiertos y ese look azuloso que porta la iluminación a las 7 de la mañana a todo lo que toca, caminé desnudo al baño sintiendo mi cuerpo, ahora frío, caminar de forma torpe. Mire al espejo y asustado mire unos ojos vacíos observarme, no había calor en ellos, nada refulgía, no había curiosidad o satisfacción alguna pues parecían inmersos en una espiral infinita de desencanto, falta de deseos e infelicidad.

No recuerdo qué ocurrió conmigo la última vez que me sentí así, peor aún, no sé qué pasó con los demás cuando me sentí así, vagamente vienen a mi mente rostros preguntando, qué pasa? Personas alejándose, reflejos de mi rostro tácito, vacío, después la nada.

Soy de ímpetus y cuerpo fuertes, soy estoico y resolutivo, soy de crear, inventar, hacer, soy movimiento no estaticidad, soy de una casa grande donde todo mutaba, donde todo era nuevo, se aprendía, se compartía y siempre había plática amena, no soy de cosas inmóviles ni inmutables… No sé de dónde soy o hacia dónde voy, sé que los ojos vacíos que hoy me miran pronto han de llenarse de lo que hoy adolescen, el fulgor y el calor les llenarán o he de morir intentándolo.