De las malas decisiones

¿Cuantas y tantas veces nos vemos envueltos en capa tras capa de sentimientos dañinos, odios innecesarios, penas sin sentido o simplemente la sensación de que las cosas no nos salen bien, que no “tenemos suerte”?, hoy me puse a reflexionar al respecto he aquí…

… Noté que a mis 27 años ando como cuando salí de la universidad (hace 6 años), descontrolado, con las emociones hechas marañas, con los sueños vueltos girones de lo que un día fueron lienzos perfectos, tomé un momento para volver la vista a cuando las cosas comenzaron a salir mal y horrorizado me di cuenta de lo ominoso que se volvió mi camino por una simple y llana decisión, decidí “no hacer”, dejar que los demás hicieran porque yo “ya había hecho…”, he ahí donde todo comenzó a salir mal, comencé con confiar trabajos cuyo grado de complejidad solo podía ser afrontado por mí, lo dejé en las manos equivocadas por decir: “es que no ha hecho, que haga pues somos equipo”, … gran error, debí seguir con la mentalidad que hasta entonces me había caracterizado de hacer las cosas por mí dado que sabía de que forma lograrlo, con esfuerzo y constancia, confié, erré, lo siento…

… Ciertos hábitos que me acompañaron durante ésos 6 años universitarios se desvanecieron en cuestión de meses por el “qué dirán”, fui criticado por mi noctivagues, la dejé, dejé ése momento particular que tanto me separaba del promedio porque no lo entendían, cedí ante la crítica, erré, lo siento…

… Dejé un proyecto de vida, de negocios podrir y corromperse por la falta de actitud, visión e incluso empuje de las personas que me rodearon, no creyeron en mí, me dejé influenciar solo para volver a perder, no me tuve fe, no trabajé como sabía sino como deseaban, lo hice a su modo, erré, lo siento…

Tumbo tras tumbo he llegado a una parte de mi vida donde tuve tiempo de ver hacia atrás, me dió miedo todo lo que dejé estancar por no ser fiel a mis convicciones, por no actuar como “yo sabía hacerlo”, por pensar que los demás sabían mas acerca de como vivir mi vida que yo mismo, no hay culpables más que yo, pues jamás he sido obligado a hacer algo que no quiero por tanto tuve la elección en mis manos, no elegí a tiempo y cuando lo hice lo hice mal, esto es lo que lamento, el haber sido crédulo, el tener esperanza pues como dice Nietzche: -” la esperanza es el peor de los sentimientos pues prolonga la agonía del hombre”-. Hoy con la garganta cerrada tanto por stress como por infección, con los ojos lúcidos brillantes como solían ser, con las manos llenas de grafito y el corazón hinchado me duelo por dejarme estancar, reflexiono, noto que nada puedo hacer por el pasado pero sí por el futuro pues las malas decisiones siempre están ahí, dispuestas a esperar un momento de duda para salir disparadas a posarse delante de nuestra cordura y hacernos tomar caminos inciertos. Las malas decisiones esas que nos duelen, esas de las que tanto nos quejamos son nuestras tanto como el poder de cambiar nuestro futuro del cual innegablemente somos dueños.

 

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