Sobre echarle ganas … (Hoy en el DF 9)

… Hoy vi en el metro una situación sorprendente, muchas personas cargando una imagen de san Judas Tadeo acompañándola de flores y una mirada llena de fe, todas estas personas vestían en ropas sencillas, nada de marcas o colores estrafalarios pues lo único que les adornaba era su mirada, el cariño con que sostenían a la imagen como si llevaran consigo un niño recién nacido; de esas veces que no dejas que nadie lo toque o se acerque. Lo anterior me hizo recordar “la chispa”, eso es “algo” de lo que se habla en los juegos de tarjetas coleccionables, las historias de Magic hablan de un tipo de seres sorprendentes llamados caminantes de planos, según esto ellos nacen con esa “chispa” dentro suyo la cuál se revela una vez que son expuestos a grandes peligros, momentos muy felices o traumáticos… (yo lo equiparo a la diabetes), de pronto es como si todas estas personas que llevan cargando su Santo llevasen cargando dentro de él ésa “chispa” mejor conocida como fe, de esa que mueve montañas según alegan.

Y es que como no hacer que los milagros se obren cuando se juntan las voluntades bajo un mismo objetivo, cuando todas las palabras para que dicho evento suceda se dicen con tanto fervor y la firme convicción de que se hará realidad ¿ no es lo mismo que pasa con la “chispa”? claro que sí, ambas cosas nos llevan a superarnos a nosotros mismos, no hacen capaces de lograr proezas inimaginables de las cuales nos sentimos orgullosos e incluso de las cuales se habla con propios y extraños, son de ésas cosas que cambian la vida…

Aunque lo anterior me pareció sorprendente el verdadero motivo de éste pequeño relato fué la felicidad de un hombre, el cuál debo admitir que me cayó mal tan pronto escuché su voz “bien chale” como dicen por aquí. Al momento de subir al vagón del metro me coloqué muy cerca de la puerta para no obstaculizar mi salida al momento de llevarla a cabo, justo en ése momento escuche un “tssss yaaaaa a pocoooooo”, no critiquen mi redacción, en verdad tardo todo ése tiempo en pronunciar sichas palabras las cuales debo admitir que me molestaron pues se repitieron de tanto en tanto durante las 3 estaciones que duró mi recorrido, la voz taladraba los oídos de tal forma que me enteré sin quererlo de todos lo pormenores de su vida, viaje y punto de llegada. Por fin arribamos a la estación Centro Médico donde al parecer todos los fieles a San Judas Tadeo se reunirían… que se yo ahí bajaron todos, en el momento que la gente comenzó a avanzar hacia la salida pude percatarme que aquella peculiar voz comenzaba a entonar una canción que versaba: -Chaparrita cuerpo de uva- al mismo tiempo que iba aproximándose, debo confesar que no contuve la curiosidad de voltear a ver quién era el causante de mi molestia auditiva que de pronto se tornó en un deleite al escucharle cantar pues lo hacía de forma bastante graciosa, mientras volteaba escuché que enamoraba a la chica que le acompañaba diciéndole cosas insertas dentro de la letra origina de la canción (porque en efecto me sé parte de la canción), escuchaba la risa pícara de ambos, cuando por fin mis ojos les alcanzaron vi que los de él ya no estaban en sus cuencas, venía agarrado de los hombros de aquella mujer, ambos con una sonrisa plena, ella impulsada por las ganas de vivir de él que se transmitían en su risa, su canto y el buen ánimo con que caminaba aún estando desprovisto de sus ojos.

Mi garganta se hizo nudos al verlo, me sentí como la peor y mas vil escoria que jamás haya pisado la tierra debido a que a ésa hora me encontré con una mueca de descontento, con los ánimos cansados por el día laboral e incluso apesadumbrado por el dinero… recordé que estoy completo, que tengo un trabajo y que no tengo por que quejarme de lo que vivo día con día, no soy mejor que él en ningún sentido, por el contrario me declaro incompetente para llevar una sonrisa o un ánimo como el de aquél hombre cuando las penas me embargan; es que no es que quiera siempre sonreír pero ¿por qué quejarse de algo cuando se tiene todo?, digo todo pues lo único que necesito para vivir es a mí mismo, lo demás puede llegar, lo puedo conseguir pues para eso tengo mi cuerpo…

…Justo ahora que siento un leve impulso de queja recuerdo esas cuencas vacías, recuerdo esa sonrisa que solo la tienen los hombres felices y los locos, en cualquier caso me da igual ambos son igual de admirables, ahora es que recuerdo que solo se trata de “echarle ganas” pues eventualmente logramos lo que nos proponemos siempre y cuando estemos dispuestos a trabajar o sacrificarnos en aras le obtenerlo. Así pues pasó un día mas en ésta capital, hasta pronto.

 

 

El Serch

 

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