Deseo

Me encuentro de pié sobre la cima más alta, la punta mas alejada del ojo humano, un lugar ardiente, lejano y feliz…

Miro al horizonte y no hay nada que no pueda ver, nada que no pueda alcanzar pues he andado presuroso pero seguro por doquier, sé que allá afuera, lejos más allá de mi vista hay alguien que escribe lo mismo con diferentes palabra, sé que hay un corazón latiéndome en otro pecho pues escucho su latir, veo los rayos de sol que se cuelan por entre las nubes para iluminar ojos, caras, panzas, senos y todo cuanto haya que iluminar para que éste momento sea un poco más poético, mis recuerdos están abajo acompañando a las nubes a hacer una alfombra bella y regordeta para mí, desde aquí no hay sonidos pues todo está impregnado de mí, soy todo, todo es yo…

El viento no se atreve a tocarme por miedo a dejar de existir, soy un coloso que espera pues no necesita moverse, el tiempo no me ha hecho el menor daño, por más injusta e ilusoria que es esa dimensión he decidido que no ha de tocarme, mi cuerpo es grácil en sus movimientos, soy tu mayor ilusión, soy la fuerza que crea, que quema los bosques y hace que las mareas de tu cuerpo suban, podría derretirte desde aquí con sólo mirarte por eso prefiero pensar en tí, en cómo te estremeces ante lo que no conoces, en cómo creas rapsodias de novedad tan líquidas como placenteras… eres, soy.

Ahí donde mis manos no llegan es mejor que guardes un secreto para ti pues de acrcarlo podría quemarse y jamás volver, la delicadeza de la seda son mi manos que reconocen cada parte del ser que es, que soy. Fuertes pilares sostienen este momento donde los sueños se olvidan, donde todo se apaga excepto el calor del aliento, los ojos que se encuentran, multiplicados en segundos todos atisbando hacia el mismo lado, hacia el fulgor multicolor que emana cada gota en el universo líquido que tengo en las manos, tan dulce, tan fuerte, eres, soy…

He de arder en cada rincón de tu ser deleitándome al verte consumir cada segundo de vida en un éxtasis sin par hasta encontrarte vulnerable, sin una sola gota de ambición, sin nada más que el ser que me ha mandado llamar. Un cuerpo vacío al final es todo lo que queda, una mirada extraviada, un palpitar lento, apacible, miedoso, sin una razón con la cuál justificar su existencia que avanza hacia el siguiente día esperando el momento de volverme a encontrar…

 

el Sercho 2012

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