Una mañana

Comienza con la sexta cuerda de la guitarra, una mano en el pecho y los ojos en la lejanía, todo comienza a clarear, las formas aparecen a medida que la penumbra cede su lugar a la luz matinal. Un alma herida clama por consuelo donde alguna vez hubo una amistad fuerte que se pensó irrompible, las manos cansadas, cuarteadas frotan una frente empapada en sudor, los pensamientos se arremolinan a medida que la luz se cuela por las ventanas, un cuerpo vigoroso resopla cual corcel al despuntar el alba, de pronto los demonios emprenden camino para alejarse llevándose consigo las musas que prestaron sus cantos a la noche para crear una magnifica pieza para el día.

Las aves comienzan a cantar alocando los sentidos uno a uno, el sabor ferroso dentro de una boca que no ha probado líquidos en horas ni alimento, la barba que no deja de crecer excita las sensaciones de la piel que bañada en sudor hace recorrer un curioso escalofrío por todo el cuerpo, el pecho se tenza, el ceño se frunce tratando de aliviar el dolor de los ojos que ven la luz por vez primera, antes empapados en llanto ahora son bañados en sudor y satisfacción por un esfuerzo llevado al límite, las piernas fuertes como troncos de árbol están relajadas, la espalda desnuda y ancha de un adulto brilla por la diáfana luz que se cuela entre las cortinas que son incapaces de cerrarle el paso al astro rey.

El estomago hinchado de emociones no deja de moverse como si tratase de contener un fuego ardiente que quema y pugna por salir, el aire fresco de la mañana que huele al rocío cuando resbala delicadamente por las flores que en la vida más he amado, los pies fríos que han pasado descobijada la noche se desentumen poco a poco, los dedos se mueven torpemente como reconociéndose a sí mismos para quitarse la pereza.

Noy hay sino una silla donde he permanecido sentado esperando, no sé cuánto tiempo, no sé cómo lo he conseguido pero al final está aquí, el alba, no hay más terrores en medio de la noche, se ha ido toda la sensasión de pérdida y la plenitud llena mi cuerpo, me siento como un adulto en su totalidad, mis ojos aunque llenos de ilusión, han visto los horrores humanos, de la vida, de Dios y aún así tienen fe en todos ellos. Mi guitarra sigue colgando de mi mano izquierda, mis ropas ahora son pequeñas para el cuerpo que habito, creo que he pasado mucho tiempo esperando, esta barba con algunos flagelos grises, no pensé que algún día le vería crecer, este pecho que emana fuerza es ahora el adecuado para la misma.

Mis brazos no están sujetando a nadie, no es nada nuevo, el ave canta, el sol renace, el esfuerzo es grande, el Dios es imperfecto y me gusta así, se equivoca como todos nosotros, tiene el poder de enmendar sus errores tal como yo, a fin de cuentas no somos tan distintos…

Serch_2014

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