El mejor amigo

Todavía era la infancia según recuerdo, siendo el más joven en el salón de clases pero no por ello el menos notorio, inocente e ingenuo, te conocí por azares del destino, con malicia ya en tu corazón pero con buenos sentimientos, franco y algo limpio había dentro tuyo que me  llamaba a no separarme de ti. No olvido el olor del salón de clases o del auto de tu madre, sin duda fuiste la primer persona en mi vida después de la primaria en quien confiaba plenamente, tenías una forma de ser tan agradable que te sentía como mi hermano pequeño, ese que según yo me hacia falta, a pesar de ser de mayor edad y fuerza física que yo.

Podría ennunerar cada andanza que pasamos juntos porque las recuerdo muy bien, mucho de lo tuyo yo deseaba y creo que era recíproco, las andanzas juntos o al menos cerca siempre fueron de mis preferidas, jamás he sido malo para hacer amigos pero tu caso era especial, compañeros de andanzas cuando el primero y mejor compañero que tuve debía marcharse a vivir su vida. Siempre estuviste ahí en mis andanzas, en la mente y corazón de mis papás que siempre te consideraron como un hijo más, a esa persona que pudo conocer mi casa cuando era un sitio negado para cualquiera que no perteneciera a la familia o un circulo muy cerrado. Jugamos maquinitas durante años, consolas, fut y hasta matamos una cantidad estúpida de palomas en la azotea de aquella iglesia que se asomaba desde tu cuarto, aprendí a fumar contigo aunque jamás lo practique y mucho menos lo volví un hábito.

Mentiría si dijera que no tienes un lugar especial en mi corazón aún cuando la distancia, formas y preferencias nos separa,  sigues siendo esa persona que me enseño múltiples cosas fuera del cascaron seguro y blandito que siempre fue mi casa. Pensé en ti hace poco, así como pienso en toda la gente que conozco sin embargo un nudo se metió en mi garganta al ver a tu papá envejecido pues lo recordé fuerte e incansable como cuando lo conocí, incluso me recordó al propio, en ese momento vino a mi un evento particular y retorció mi corazón pues recuerdo las palabras de mis padres diciendo, “que padre que se sigan viendo, siempre se quisieron mucho, que bueno que todavía se busquen”. En ese momento no tomé esas palabras de otro modo, ahora quizás cobran más sentido porque ellos no están físicamente conmigo y tu tampoco, la vida nos ha llevado por senderos diferentes que ya no se cruzan, desde mi lado te veo con tu esposa avanzar, desde el tuyo se que me miras pero temes preguntar, se que me extrañas pero jamás lo vas a demostrar pues con el tiempo te volviste capaz de esperar sin actuar y yo me volví una caja de secretos aun mas grande, más exclusiva, diferente.

Ignoro lo que la vida nos depare o incluso si te volveré a abrazar algún día como cuando nos reencontramos en la prepa, con esa calidez de hermanos que calienta el corazón. Sin embargo no culpo al destino, la vida o a nosotros si la muerte nos alcanza lejos, se que llevaré tu recuerdo de mejor amigo hasta que deje este plano y se que tú, lo quieras o no, no podrás olvidar mi huella en tu vida, por que sé bien que el cariño de un hermano no se borra aunque se rasguen los cielos…

El Sercho.

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