3 años

Una mañana hace 3 años el 21 de julio comencé a morir… 

…no es un secreto que nunca fui fan de este limitado mundo desde pequeño, pero alguien me ató a él, me hizo amarle, dio muchos años de su vida, sus fuerzas, enojos, anhelos y horas de sueño en pos de que mi familia estuviera feliz, la he conocido desde siempre, estoy seguro que antes de esta vida ya habíamos paseado de la mano porque la textura de su palma me es tan familiar como mi piel misma, llevo su tacto grabado en mi piel como la caricia más tierna o el tatuaje con mayor permanencia que jamás se haya conocido. Desde que recuerdo he estado a punto de morir por muchas circunstancias, no es algo nuevo sentir el frío mortal en mi alma ni ver cómo se oscurece mi visión como si jamás fuera a ver la luz otra vez, sin embargo en cada una de las veces ha estado su voz diciendo mi nombre, recordándome que amo a este mundo porque eso es como amarla a ella y entonces regreso, me maravillo día a día del amanecer, saboreado cada gota de rocío y le sonrio al viento porque sé que a donde ella está cada una de mis sonrisas y plegarias le son entregadas entre aromas de las flores terrenales que por la mañana le saludan, igual que ella saludaba todo.

Hace 3 años mi vida perdió el sentido, mis metas se desvanecieron, la parte más sensible de mi alma se fue con ella, acompañándola a donde quiera que fuese porque así lo decidí, el calor más grande de mi corazón y el abrazo más fuerte de mis brazos la seguirían para que al partir yo la pudiera ir a encontrar… Hoy amo el mundo pero cada vez estoy más desapegado de el, pienso que quizás cuando los sonidos comiencen a cesar, cuando el frío mortal congele mi garganta  y la luz comience a desaparecer nuevamente, podría no volver y así ir en su búsqueda, porque en mi alma no hay dolor más grande que haberla perdido… Pesa cada vez más, mi tiempo ha de acabar cuando deba hacerlo de la forma que deba serlo, hasta entonces enjugaré mis lágrimas y bailare tango con ella en mis sueños, la tomare de la mano y volaremos juntos, navegaremos en barco los océanos fríos como cuando jugábamos en su cama a contarnos historias, cuando entre los dos inventábamos cuentos tan disparatados que solo el alma limpia como la suya y la inocencia de su hijo más pequeño podían crear.

Hace 3 años fue un día lluvioso, no hubo aves, fue un crepúsculo eterno cuando mi vida comenzó a acabar… 

El Sercho 

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