Crepúsculo

Ante mis ojos no hay medias tintas, todo es o no es, no hay forma de tener cosas a medias cuando yo mismo vivo todo a medias, al menos algo en mi vida debe ser definitivo más allá de la certeza de vida y muerte. Amo la intensidad con que las nuevas experiencias comienzan, amo la intensidad y dolor con que terminan, podría decirse que amo los finales porque de ellos emergen nuevos comienzos intensos, con esperanzas, con todo por descubrir.

Por la mañana rumbo al trabajo me descubrí mirando a la nada, un horizonte vacío con todo conocido, todo repetido, todo ya visto. Nada había ahí que iluminara mis ojos, que embriagara mis sentidos o que despejara mi mente. Por lo regular la luz del día ha sido mi motores para acompañando al sol hasta su muerte, sin embargo conforme me hago viejo esta fórmula deja de funcionar.

Día y noche son bellos porque son perfectos, inmaculados, delimitados e irrepetibles. No hay día o noche igual al anterior, eso los hace especiales.

Con el tiempo tengo una incomodidad creciente en el pecho, me he dado cuenta que no me gusta la imperfección del mundo humano, la mente nos lleva por tantos caminos con su gran poder que al final nos convertimos en seres erráticos, de difícil lectura, nos volvemos de mártires a tiranos en un momento, cambiamos una cosa por otra con mucha facilidad, nos volvemos inestables y aunque esto podrá parecer bello para algunas personas, a mí me vuelve los días desagradables.

La naturaleza más allá del hombre tiene una forma de funcionar y hallar su camino contra cualquier dificultad, su cambio es tan armónico y paulatino que es casi imperceptible. El hombre, quizás por su vida relativamente corta tiende a cambiar de formas abruptas y violentas, crea cismas y caos donde no lo hay, destruye sin miramientos incapaz de ver un mundo mas allá de sus propios intereses. La mente poderosa e ingenua se engaña fácilmente, amando siempre los mundos que ella misma crea. Todo aquello fuera de su entender es una amenaza para su propia creación, cualquier cosa diferente es atacada justificándose en el peligro que existe de destruir lo que ha creado a voluntad. Suena como el Dios de los hombres ¿no?.

Cuando más joven descubrí un momento especial en el crepúsculo. Hay una pausa en el mundo cuando comienza la transición de la luz a las sombras. Los seres diurnos se cansan, entran en un aletargamiento curioso, con cierto sopor muy similar al que se siente al despertar, actividad que los seres nocturnos comienzan justo en ese momento. En aquellas horas pareciera que se camina entre sueños, la luz dispara los recuerdos y la nostalgia, hace sensibles a las personas, receptivas y temerosas de la oscuridad que inexorable se comienza a cernir sobre todo. Es bello sentir vulnerable al hombre, es aquel momento en que puede uno pensarlo como honesto, perfecto.

Cuanto mas nos esforzamos por no herirnos a nosotros mismos, más terminamos hiriendo a los demás. Cuando más dura y gruesa es nuestra coraza menos sensibles nos volvemos, más imperfectos, más temerosos, más dañinos.

Decir que odio algo envenena mi corazón y hace a mi alma sentir pesar, jamás me ha gustado el dolor ajeno genuino; no me refiero a aquel que muestra la gente que por todo se queja, sino al que vez en los ojos, sientes en la palabra, hueles en la transpiración sin necesidad que se exprese verbalmente.

Sin embargo he de confesar a mi pesar que hay un dejo de odio en mi corazón, este es hacia las personas que encuentran placer en dañar a los demás, es hacia quienes buscan sacar provecho de una relación consumiendo sin mesura lo que los demás gentilmente les ofrecen, dejando siempre desolación y carencias a su paso, tampoco soporto la falta de tiempo para contemplar y asimilar el mundo que nos rodea con calma, me provoca angustia lo vertiginoso que se mueve el mundo humano obligando a todos a correr más rápido cada vez, tras metas que rara vez son propias, por lo regular la carrera es hacia metas aprendidas que están lejos de hinchar el corazón propio de gozo.

Una vida perfecta debería estar libre de sufrimiento sentimental.

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Lo que se pierde y olvida

La otra noche me di cuenta que tenía un montón de CD´s “quemados” con una variedad importante de música.

En cada caso recordé el mood del momento en que los grabé o que alguien más lo hizo por mi para compartirme sus gustos musicales, o simplemente porque por esos años se estaban estrenando los quemadores de CD y todo mundo buscaba pretexto para grabarte algo y así dejar de manifiesto que tenían uno.

En todo caso el punto de este post surge porque me dispuse a copiar toda esa música a mi biblioteca de iTunes, al igual que mi biblioteca física, tengo muchas cosas que guardé porque “en algún momento las usaría” y era mejor tenerlas y no usarlas que necesitarlas y no tenerlas… NO ES VERDAD!! ese pensamiento hoy por hoy es muy basura, pensé, es mejor quedarse con lo que se usa y lo que no, habrá momento de volverlo a conseguir. A final de cuentas la costumbre me ganó y estuve copiando TODA la música a mi iTunes, sin embargo conforme las horas pasaron y el hastío se apoderaba de mi, me di cuenta que comencé a evitar ciertas carpetas de música, leía su nombre e ignoraba seleccionarlas para hacer su copia.

Las horas pasaron, se volvieron días y al cabo del tiempo caigo en cuenta de que mucha de esa música no está en Apple Music o Spotify, que según creo tienen el catálogo más amplio de música al día (2018). Después de haberme deshecho de esos discos estoy pensando que quizás jamás vuelva a conseguir esa música, tan mala como podría pensarse que es, al menos de mi parte ha sido condenada a perderse e incluso después de cierto tiempo, a olvidarse.

Me pregunto cuántas veces ha pasado algo así a TODAS las personas, que por impulso, o porque sus gustos cambian deciden deshacerse de música, la borran o simplemente jamás la escuchan y de pronto se encuentran tratando de recordar el nombre de alguna rola que ellos mismos eliminaron de sus archivos y que hoy por hoy ni siquiera Youtube tiene.

Está súper loco cómo la humanidad va dejando de lado aquello que momentáneamente no sirve y eventualmente conforme muere quien aún recuerda aquello eliminado, muchas ideas, invenciones, música, artefactos, personas e incluso registros de eventos terminan por ser olvidados.

Palabras Caducas

Últimamente he estado pensando en cómo las palabras se deterioran y comienzan a perder efecto conforme las repetimos sin cesar, pienso en ellas como cuando a uno le gusta mucho una comida, dice que la puede comer toda la vida sin hartarse por el simple hecho de que le provoca placer…

Eso pasa la primera vez, quizás al repetir aquella comida por más de 500 veces comience uno a pensar si hay una diferente que pueda provocarnos lo mismo, no por eso nos deja de gustar, cuando llegamos a 1000 veces ingiriendo la misma comida nos damos cuenta que aunque no dejamos de tener gusto por ella, ahora se siente vacía, no nos deja una sonrisa en la boca después de comerla… Solo una mera satisfacción estomacal.

Las palabras tienen el mismo poder que la comida, hay algunas que nos inundan el pecho cada que las pronunciamos aunque sea mentalmente, nos hacen sonreír o provocan que se nos escape un suspiro, en le peor de los casos nos infligen un dolor placentero, sin embargo conforme más las decimos comienzan a perder vida, si pudiéramos verlas diría que sus colores comienzan a opacarse hasta llegar a un gris aburrido, comienzan a volverse una más del montón de palabras que usamos para comunicarnos día a día y que sin recordarlo, en una etapa temprana de nuestra vida todas estas estaban llenas de color.

Cuando el momento “gris” de la palabra llega, podemos decir entonces que ha caducado, a menos que busquemos otra que le reemplace en lo que recobra un poco de su antiguo color, de otra forma está destinada a la monotonía cotidiana de la cual todo aquello que se vuelve habitual está impregnado.

 

Amigo

Sin duda la palabra más significativa y por tanto difícil de portar.

Cuantas veces les ha tocado llamar así o ser llamados de esa forma por alguien?, sin embargo hasta donde sabemos lo que esto significa y todo lo que conlleva ostentar este importante título en la vida de alguien. Hay tantos tipos de amigos como personas en el mundo, sin embargo hay ciertos “deberes” que todo amigo que se precie de serlo lleva acabo sin que le pese hacerlo porque “para eso están los amigos”.

No me refiero a prestarse dinero o a solapar infidelidades, porque esas cosas son a discreción del amigo en cuestión. Más bien me refiero por ejemplo a decirse la verdad aunque duela, porque muchas veces ni nuestros propios familiares nos lo dicen por temor a herirnos, con los amigos es diferente porque saben que la verdad es igual a nuestro bienestar, por eso aunque incomoda, no tienen empacho en decirla pues sobre todo saben que su título de amigo viene acompañado del perdón de a quién hirieron en aras de un bien mejor, saben que su amigo les perdonará.

Aquí viene el segundo deber, la compresión, los amigos no se enojan porque uno no puede estar todo el tiempo a su lado pues, al conocernos saben que todos tenemos cosas que hacer, compromisos que nos impiden básicamente vivir pegados. Un amigo entiende, es empático e incluso piensa por adelantado en esas posibilidades, por eso que cuando no podemos hacer algo que tiene que ver con él, no tiene broncas. Obviamente como amigos sabemos que hay excepciones importantes a las cuales solo podemos faltar por situaciones verdaderamente importantes y así llega el tercer deber, fidelidad.

Aunque suene egoísta un amigo sabe que no es así pues, aunque sea el arroz de todos los moles sabe que hay niveles de estima y que muchas veces su relación con los “enemigos” de su amigo puede resultar en dolores innecesarios para alguna de las partes, por ende es capaz de establecer una jerarquía de cariño y capaz de decidir si quiere conservar una amistad o cambiarse a la otra pues a veces tener ambas puede resultar en la pérdida de valiosas personas, así llega una importante prerrogativa del amigo y es la libertad de elegir.

-“Los amigos son nuestra segunda familia”- Este viejo dicho está rebosante de razón, un amigo se elige, aunque “el universo conspire” para poner a las personas en nuestro camino, nosotros elegimos si queremos que permanezcan en nuestras vidas y se conviertan en amigos o no, es una familia que a diferencia de la primera donde nuestros padres fueron el núcleo, podemos elegir y por tanto debemos ser cuidadosos con las elecciones que hacemos y ser lo suficientemente listos como para entender que así como nosotros, esas personas también son libres de elegir si somos dignos de ser llamados sus amigos.

Con base en todo lo que dije antes se establecen códigos entre amigos que dependen del tipo de personas y las circunstancias que hicieron que ese lazo afectivo tan fuerte se formara. La amistad como todo lo que vale la pena en este mundo, muta, pero bien nutrida es capaz de aguantar el embate de los años y problemas que puedan surgir.

Para cerrar este post les invito a conocer a la gente que pasa por sus vidas y una vez que sepan que los “deberes de amigos” son completados no duden en otorgar el valioso título solo a las personas que lo merzcan. Si no hay prospectos de amigos recuerden que nada aparece sin que lo busquemos y peor aún cuando queremos algo o alguien muy específico, los caminos son duros pero siempre valen la pena.

-He dicho-

Buena vibra!!

El Sercho

 

De los supuestos y cosas que no decimos

Tengo algo de tiempo sin escribir aquí así que ando un poco oxidado, veamos cómo se lee al final.

Recientemente estuve pensando a raíz de cierto incidente con unos conocidos que vivimos en un mundo de supuestos, todo mundo cree saber lo que va a pasar incluso antes de que suceda porque “se supone” que así debe ser, en las relaciones interpersonales no pasa diferente, de pronto la actitud de una persona hacia nosotros cambia de forma inesperada y nosotros “suponemos” cosas.

Que si ya se enojó con nosotros, que si le caigo mal, le hice algo seguramente, leyó algo en twitter que no le gustó, le quedó el saco de un comentario, no le di like en la foto, etc, etc. siendo que la mayoría de las veces nada pasa, realmente nos hacemos estos mal viajes con base en las posible soluciones pre-pensadas que tenemos a dicho cambio de actitud. Si no me creen pónganse a pensar en ello, siempre que suponemos el origen de un problema, de forma muy sutil tenemos bocetada ya una solución, no siempre la mejor, pero existe ahí un garabato de lo que pudo haber pasado e incluso de lo que vendrá en consecuencia.

Nos transcurre la vida suponiendo que nos van a dar un trabajo, que dejamos una buena impresión, que le caemos bien o mal a la gente, e incluso suponemos que aquello que surtía cierto efecto hace unos años aún lo hace, seamos sinceros, la vida muta a cada segundo y dificilmente lo notamos, pasan los años y de pronto PLOP! nos vamos de espaldas como Condorito al notar que no somos ni el boceto de lo que un día imaginamos, pero calma, no seamos tan duros con nosotros mismos, lo cierto es que en este mundo de supuestos nos convendría suponer que este ha sido nuestro destino y entonces quitarle un poco de importancia… o bien si somos más rudos podemos suponer que es sólo un escalón y que el futuro es brillante, cualquiera que nos funcione mejor al final será un supuesto.

Y es que suponer no es malo, le da una suerte de aleatoriedad a la vida, un poco de seguridad hasta cierto punto o vertigo dependiendo de cómo se mire. Algo que suele acompañar a cada supuesto es el silencio y los secretos, cosas que gracias a suponer que los demás conocen o infieren, no las hacemos públicas, cuando estos dos factores se juntan todo se vuelve un desorden, se acaban amistades, se rompen amores, se fracturan familias y otras tragedias titánicas que nos suelen acompañar en el día a día.

Esto simplemente es una realidad de la que nadie escapa pero que sin duda tiene como solución, en algunos casos, el preguntar. La duda expuesta suele acabar con los supuestos y otorga claridad a las partes involucradas. Intentemos suponer siempre a nuestro favor, puede perderse mucho pero en una de esas ganamos y sentimos que podemos predecir el futuro… y no menos importante, jamás nos quedemos con las dudas porque dan una angustia tan estúpida que no vale la pena cargar.

Relaciones abiertas… largas

Ciertos eventos y personas en mi vida actual han sacado a la conversación esta onda de las relaciones abiertas, conozco un par que parece estarles yendo bien o al menos así aparentan.

Al ver a ambas parejas siempre una de ambas partes se ve incómoda al ver a la otra abrazar, besar y coquetear con “nuevas personas”, según sé muchas de esas personas terminan siendo prospectos para relaciones sexuales o “poliamorosas” siempre con la incomodidad, muchas veces no dicha de la otra parte de la pareja. De forma personal no alcanzo a comprender esta nueva forma de llevar las relaciones que pasa en todas las formas de pareja hasta donde me enteré en esta semana, heterosexuales y homosexuales estamos ante la posibilidad de tomar dicha vía.

Siendo honestos estoy bastante chapado a la antigua en cuanto a relaciones personales se refiere, he intentado abrirme a ciertas experiencias “más actuales” y “normales” entre mis círculos de amistades sin mucho éxito, la mayoría desagradables. Hay cosas que no llego a concebir como el hecho de abrir una relación de pareja porque no le veo el punto, lo siento como un intento de mantener a una persona como “nuestra” mientras le damos la libertad de probar cuanto se le antoje permitiéndonos así hacer lo mismo. Según yo nadie vale tanto como para dejar tus formas o adoptar aquellas que te son incómodas en aras de mantener a esa persona a tu lado.

Me gusta el amor libre, no me malentienda lector, no me refiero al que anda de aquí para allá probando todo, más bien aquél que por libre albedrío decide restringirse y adaptarse a una sola persona, entrar en comunión con aquella persona que le provoca sentir este fuerte sentimiento siendo este recíproco, no estoy seguro que este tipo de amor sea eterno, probablemente la carne necesite algo más y el período de amor pasional cese, como pasa en las relaciones largas, incluso si este tipo de amor tiene como fin la disolución de la pareja estoy a favor. Como todo en la vida es normal que tenga un final y la libertad de este amor radica en entender que cuando no está satisfecho e hinchado el corazón, empapado de pasión e incluso feliz, seamos tan sabios como para dejarlo volar.

El tiempo marchita todo y la vida tan frágil como es debe llenarse diario, cada día necesitamos ser felices porque esta sensación es tan efímera que un día sin ella podría significar el fin, si hoy muriera amigo lector, ¿diría que fue feliz?.

Para terminar el post creo que debería añadir para entrar en contexto sobre mi experiencia de relaciones que tengo una de casi 10 años, todo parece bueno, nos conocemos mucho e incluso con todo el amor que nos tenemos hay cosas que no se han podido conciliar, cosas que se sienten diferentes a lo que son, sin embargo algo de esfuerzo es capas de obrar milagros aún en los momentos más complicados, este amor, tan grande como lo siento, lo declaro libre. Libre llegó, libre es de marcharse, no creo en el dolor cuando se ama pero sí creo que llega cuando el deseo se disipa, el deseo de seguir el mismo camino, el deseo por la otra persona en todas sus formas… si ese fuego se acaba, nada hay por hacer.

El amor duele para conseguirlo y duele cuando se va, mientras permanece no hay penas, amortigua todo, nos hace felices y da virtud a nuestras acciones.

-El sercho-

De las cosas del corazón

Mucho se ha hablado o escrito sobre lo que este peculiar personaje obra en la vida de las personas, se dice que realmente no residen en el los sentimientos y que sólo es un órgano, uno de los más importantes, pero un órgano que sólo cumple su función.

En la madrugada me di cuenta de que tal órgano si bien no alberga los sentimientos al menos duele cuando las cosas no están bien, se aloca cuando se está contento e incluso se siente como si se rompiera cuando la realidad con su sutil y lapidante dureza te golpea en la cara para saber que no hay por qué llamar o disfrazar a las cosas de forma “bonita” y con un golpe muy duro te pone frente a la nariz reventada el nombre real de aquello que ansiabas no nombrar… Es como el Voldemort de Harry Potter o algo peor.

Toda la vida, algunas personas, se desviven buscando al “ser amado” y cuando creen haberle encontrado le construyen un castillo que se va haciendo grande conforme más “materiales” lo nutren, como los árboles. Sin embargo pasa que los castillos a veces se hacen de arena con agua, entonces por el mismo efecto de la segunda se endurecen mientras disminuyen su tamaño, es entonces cuando la realidad die: – “hey, es un error, necesitabas materiales más resistentes al agua para que ese castillo no se volviera lodo…”.

El peor enemigo del amor es la realidad, porque destruye todas las ilusiones que despiertan en nosotros los primeros besos, las tomadas de mano, las “travesuras” muy nuestras que sólo quienes se han dejado inundar por el amor conocen. El amor, un mundo de ilusiones que nos construimos a medida, nadie más que nosotros fabricamos la historia, ponemos los parámetros y hasta subyugamos a nuestra media naranja con expectativas que sabemos de ante mano no cumplirá, aún así nos aventamos el volado de pensar que una u otra mitad de la naranja tarde o temprano cambiará… nada hay más falso, muy poca gente cambia, así que por mera estadística si esa es a meta, se llevan las de perder.

De las cosas del corazón se habla mucho, de muchas formas, se le hacen canciones, componen versos e incluso se les mancilla por ganar “un poco de popularidad” lo cierto es que son cosas que nadie más puede tocar, sanar o destruir más que nosotros mismos. Por más que “se entregue el corazón” sabemos que quien tiene la llave maestra a él somos sólo nosotros, nada ni nadie puede entrar hasta el fondo aunque se lo prometamos, aunque digan en sus votos, “te dejo las llaves de mi corazón”… no pasa.

En la madrugada me di un golpe de realidad que sentí desgarrando mi corazón, aún no me repongo, probablemente nunca lo haga, porque para aprender aparentemente necesito que las cosas me duelan y no pienso seguir errando de la misma forma. La vida, o Dios, o algo me ha quitado de a poco a las personas que más me han importado, lo más seguro es que así siga. Últimamente pienso que la vida es un juego de perder, llega un punto en que tienes todo y no me refiero a cosas superfluas y materiales, sino a aquellas que el dinero no compra como el amor, la felicidad, comprensión e incluso una pizca de arrebato, sin embargo sin saberlo, a partir de ese momento empezamos a morir, vamos perdiendo momento a momento todo hasta quedarnos secos en la caja inerte o vueltos cenizas.

cdc

No se el significado de la vida pero al final lo único que me llevaré es la gratitud por haber conocido a quienes me han acompañado en el camino como quiera que este haya sido, maestros todos en sus propios matices. El hado impuesto a los hombres es un cúmulo de bendiciones amargas que no entendemos hasta que se han quedado en el pasado junto con las personas que las provocan. Y es así que de las cosas del corazón he escrito y se escribirá hasta que alguien deje de sentir, espero que ese día nunca llegue…