Noches de Octubre

noches de octubre

Es una año más en que celebraría a mi mamá como cada año desde que comencé a ganar un poco de dinero y pensar junto con mi hermana un plan para buscarle algo con qué halagarla porque, como mi mamá solía ser, todo la sorprendía así fuera un amanecer, la sonrisa de cualquier persona e incluso la vida cotidiana a la que seguramente aún ama con todas sus fuerzas, un año más para mi madre, un año más sin ella.

De las lunas, “la de octubre es la más bella”, es una frase que con su juguetona voz dejó grabada en mi corazón cuando la decía, siendo más joven no entendía a qué se refería, siempre busqué en libros e internet significado a esto mencionando los cambios climatológicos, las fases de la luna etc. con el tiempo conforme los años pasan entendí que se refería a ella misma. Un Escorpión como no he conocido otro jamás, mi madre miraba la vida desde el interior de la misma, luchaba por ella e incluso era su paladina más fuerte, desde niño recuerdo sus manos aferrándose a vivir cada momento con la intensidad más grande como si hubiera que arrebatárselo a la muerte, como si cada ser del mundo valiera la pena a tal grado de dar la vida para protegerle incluso siendo vil o cruel, siempre y cuando la vida estuviera presente en su cuerpo entonces valía la pena arrebatárselo a la muerte que ronda con una danza lúgubre los corazones de todos, tanto física como espiritual se ciñe sobre las personas sin que la mayoría nos percatemos de su presencia.

Esta noche tan plácida y calmada me hace extrañar sus brazos y sonrisa, Dios sabe cuánto me esforcé por verla sonreír cada que nos veíamos, aunque debo confesar que no siempre lo logré cargo conmigo las palabras que me dijo una noche que le serví su cena mientras la casa estaba llena, lleve su plato y café hasta donde estaba y al ponerlos frente a ella preguntando si quería algo más para acompañar su cena me dijo con ojos vidriosos, soñadores: “esto es lo que más voy a extrañar” nos quedamos mirando, me sonrió, en ese momento el mundo pudo haber acabado, iniciado el Armagedón o pude morir y mi vida habría valido toda la pena, no es algo que pueda comparar con nada.

La sonrisa sincera de los padres no puede compararse, a caso se siente como un amanecer bello de cielo claro, como cuando el sol se asoma a las seis de la mañana para anunciar el inicio con vida de un nuevo día, es como tener el cobertor más cómodo cubriéndonos en un día frío, como un café caliente cuando hay lluvia o como la briza del verano que no sabemos cómo pero nos dice que todo esta bien, que aunque el mundo colapsara en ese momento habría valido la pena vivir. No se cómo se sienta que un hijo te sonría, quizás nunca lo sepa, pero espero que sea algo similar, que ella y mi papá hayan sentido ese calor alguna vez viéndome sonreírles a los ojos e incluso hayan sentido las fuerzas de mis brazos ayudándoles a caminar, que se hayan sentido seguros cuando los llevábamos de paseo en el auto platicando y contándonos los devenires de la vida cotidiana, espero, espero volverlos a ver pronto porque la vida se siente muy complicada sin su sonrisa, sin la posibilidad de estrujarlos en mis brazos, sin que mi mamá juegue con mi barba o mi papá me dé palmadas en la espalda sabiendo que con eso me daban toda la fuerza que necesito para acabar con cualquier problema que se ponga enfrente.

En estas noches de Octubre pienso en los dos, en la sombra del Escorpión no dejo de pensar que es el mejor signo porque es el que engendró a mis padres, eso pequeños gigantes que fueron capaces de transformar la vida de quienes tuvimos la fortuna de estar a su lado, hoy pienso para mis adentros, reflexiono, los extraño y repito sin cesar en mi mente estas palabras esperando que actúen como un nepente que mitigue el dolor que cargo en el alma o que al menos endulce lo amargo de las lágrimas con las que ya no puedo manchar el delantal de mi madre o la camisa de mi padre, “de las lunas la de octubre es la más bella”…

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Una mañana

Comienza con la sexta cuerda de la guitarra, una mano en el pecho y los ojos en la lejanía, todo comienza a clarear, las formas aparecen a medida que la penumbra cede su lugar a la luz matinal. Un alma herida clama por consuelo donde alguna vez hubo una amistad fuerte que se pensó irrompible, las manos cansadas, cuarteadas frotan una frente empapada en sudor, los pensamientos se arremolinan a medida que la luz se cuela por las ventanas, un cuerpo vigoroso resopla cual corcel al despuntar el alba, de pronto los demonios emprenden camino para alejarse llevándose consigo las musas que prestaron sus cantos a la noche para crear una magnifica pieza para el día.

Las aves comienzan a cantar alocando los sentidos uno a uno, el sabor ferroso dentro de una boca que no ha probado líquidos en horas ni alimento, la barba que no deja de crecer excita las sensaciones de la piel que bañada en sudor hace recorrer un curioso escalofrío por todo el cuerpo, el pecho se tenza, el ceño se frunce tratando de aliviar el dolor de los ojos que ven la luz por vez primera, antes empapados en llanto ahora son bañados en sudor y satisfacción por un esfuerzo llevado al límite, las piernas fuertes como troncos de árbol están relajadas, la espalda desnuda y ancha de un adulto brilla por la diáfana luz que se cuela entre las cortinas que son incapaces de cerrarle el paso al astro rey.

El estomago hinchado de emociones no deja de moverse como si tratase de contener un fuego ardiente que quema y pugna por salir, el aire fresco de la mañana que huele al rocío cuando resbala delicadamente por las flores que en la vida más he amado, los pies fríos que han pasado descobijada la noche se desentumen poco a poco, los dedos se mueven torpemente como reconociéndose a sí mismos para quitarse la pereza.

Noy hay sino una silla donde he permanecido sentado esperando, no sé cuánto tiempo, no sé cómo lo he conseguido pero al final está aquí, el alba, no hay más terrores en medio de la noche, se ha ido toda la sensasión de pérdida y la plenitud llena mi cuerpo, me siento como un adulto en su totalidad, mis ojos aunque llenos de ilusión, han visto los horrores humanos, de la vida, de Dios y aún así tienen fe en todos ellos. Mi guitarra sigue colgando de mi mano izquierda, mis ropas ahora son pequeñas para el cuerpo que habito, creo que he pasado mucho tiempo esperando, esta barba con algunos flagelos grises, no pensé que algún día le vería crecer, este pecho que emana fuerza es ahora el adecuado para la misma.

Mis brazos no están sujetando a nadie, no es nada nuevo, el ave canta, el sol renace, el esfuerzo es grande, el Dios es imperfecto y me gusta así, se equivoca como todos nosotros, tiene el poder de enmendar sus errores tal como yo, a fin de cuentas no somos tan distintos…

Serch_2014